El IRNASA-CSIC participa en FITONET, la red social de la biodiversidad vegetal

  • Arranca el proyecto FITONET, que une a relevantes empresas y centros de investigación españoles para desarrollar herramientas que permitan al sector agroalimentario valorizar la biodiversidad vegetal
  • El objetivo de FITONET es establecer un entorno digital y de laboratorios vivientes para valorizar los recursos fitogenéticos de interés agrícola

El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) forma parte del recién lanzado Grupo Operativo FITONET, que pretende establecer las bases para crear una red social profesional dinámica centrada en el uso de los recursos fitogenéticos donde investigadores, agricultores y el sector agroalimentario intercambien conocimientos y necesidades y colaboren en el proceso de recuperación y/o generación de nuevos cultivos y productos de calidad, sostenibles y rentables.

El proyecto está promovido y coordinado por Fundación Cellbitec, y cuenta con miembros de primer nivel como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas CSIC-mediante la PTI AGROFOR, de la que forma parte el IRNASA, en concreto, participan en el proyecto los investigadores del Grupo de Fotosíntesis Rosa Morcuende y Juan Arellano-, Bullsoft Solutions, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Grupo Da Cunha (DACUNHA), el Obrador de Creative, AGROSA, Fundación Cajamar y BIOVEGEN – Plataforma Tecnológica de Biotecnología Vegetal.

Así, FITONET tiene como objetivo implementar un sistema de transferencia de la información partiendo de una amplia red de colecciones con variedades de premejora y mejora; incrementar la diversidad genética de los cultivos para obtener productos mejor adaptados y diferenciados, y desarrollar una red social profesional dinámica y generar living labs/experiencias piloto que demuestren a los agricultores, al sector agroalimentario y a la sociedad en general la importancia de utilizar la biodiversidad para obtener cultivos y productos de calidad, sostenibles y rentables. De este modo, facilitará el acceso a los recursos fitogenéticos y las variedades mejoradas, promoviendo una mayor implicación por parte de agricultores, asociaciones y empresas.

La problemática de los sistemas agrarios actuales

Los sistemas agrarios actuales se caracterizan cada vez más por utilizar un número limitado de variedades vegetales que, en muchos casos, se han centrado en potenciar su productividad en un sistema de agricultura intensiva, con un fuerte impacto ambiental y no sostenible, y condicionado por la demanda de uniformidad de los productores mayoritarios.

Esta uniformidad y globalización tanto de la producción como del mercado son responsables, en parte, del abandono progresivo del medio rural. Asimismo, el cambio climático está intensificando los estreses abióticos, aumentando los episodios de sequía y calor. Si los cultivos siguen siendo genéticamente uniformes, puede producirse una vulnerabilidad que reducirá su productividad, mermará su calidad y contribuirá al abandono de tierras agrarias y forestales que hoy en día son rentables.

Estos nuevos retos van a implicar indudablemente una mejor adaptación de los cultivos a ambientes específicos y a nuevas condiciones agroclimáticas (suelo y clima), y el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a la producción agrícola. El aprovechamiento de la biodiversidad de los cultivos será clave para ampliar la estrecha base genética de las variedades cultivadas actualmente y el desarrollo diversificado de nuevas variedades resilientes y productivas que permitan mantener la rentabilidad de los sistemas agrarios a la vez que contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático.

Por ello, la producción agrícola sostenible es un reto estratégico en los planes de investigación europeos, nacionales y autonómicos. Así, en el marco de los proyectos de investigación se han desarrollado materiales de premejora vegetal, que están conservados y en muchos casos documentados, y que serán de gran utilidad para ampliar la base genética de los cultivos. El inconveniente es que esta información no está centralizada y estandarizada y tiene poca visibilidad, lo que dificulta enormemente el acceso a estos recursos para desarrollar nuevas variedades vegetales productivas y sostenibles.

En este contexto, el proyecto FITONET busca desarrollar herramientas para ahondar en toda esta problemática y que permitan al sector agroalimentario valorizar la biodiversidad vegetal. FITONET fue considerado uno de los proyectos más innovadores de los presentados en la convocatoria 2022 del programa GRUPOS OPERATIVOS, siendo propuesto para su financiación por parte del Ministerio de Agricultura.

El Grupo Operativo FITONET, dotado con un presupuesto de 594.138,18 euros, está cofinanciado por la Unión Europea al 80% con cargo al Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural (FEADER) y al 20% con cargo al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, siendo la autoridad de gestión encargada de la aplicación de la ayuda la Dirección General de Desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria (DGDRIFA).

Logotipo FITONET

El IRNASA-CSIC participa mañana en la IV Jornada del Día Mundial del Suelo en Navarra

  • Sonia Rodríguez Cruz será una de las ponentes invitadas, con una charla sobre prácticas de manejo sostenible del suelo

El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) participará mañana miércoles, 14 de diciembre, en la IV Jornada del Día Mundial del Suelo en Navarra. La actividad se desarrollará a partir de las 18.30 horas en la Sala de Grados Nicolás García de los Salmones en el edificio de los Olivos del campus de Arrosadia, en Pamplona, pero también se podrá seguir online.

La inscripción al evento es abierta y gratuita previa inscripción en el siguiente enlace: https://bit.ly/Jornada_Suelos

La actividad ha sido organizada por la Universidad Pública de Navarra (UPNA) en colaboración con el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco y el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra.

En concreto, está coordinada por LIFE-IP NAdapta-CC (LIFE16 IPC/ES/000001), el proyecto adscrito al Servicio de Economía Circular y Cambio Climático de la Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra que trabaja ante uno de los problemas más importantes para la seguridad alimentaria y la sostenibilidad: la pérdida de nutrientes del suelo, según la información publicada por la UPNA en su página web.

A lo largo de la sesión intervendrán Íñigo Virto Quecedo, responsable de LIFE-IP NAdapta-CC en la UPNA y profesor en el Departamento de Ciencias, y Miguel Ángel González Moreno, técnico de coordinación y responsable de comunicación del LIFE-IP NAdapta-CC en el Servicio de Economía Circular y Cambio Climático del Gobierno de Navarra, quienes hablarán sobre el contexto europeo de suelo y cambio climático.

También Rodrigo Antón Sobejano, investigador del programa Margarita Salas en el Instituto Nacional Francés de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE, por sus siglas en dicho idioma), disertará sobre la multifuncionalidad del suelo y los servicios ecosistémicos de los paisajes agrícolas, en el marco del proyecto H2020 EJP SOIL SERENA.

Prácticas de manejo sostenible del suelo

Finalmente, la investigadora y coordinadora del Grupo de Contaminación de Suelos y Aguas del IRNASA-CSIC Sonia Rodríguez Cruz expondrá las experiencias de su laboratorio en los proyectos europeos H2020 EJP SOIL EOM4SOIL y H2020 EJP SOIL i-SOMPE, en los que se han promovido prácticas de manejo sostenible del suelo durante su charla titulada ‘Prácticas innovadoras de gestión del suelo en Europa: mitigación del cambio climático y mejora de la salud del suelo a partir de uso de enmiendas orgánicas’.

El Día Mundial del Suelo 2022, cuyo lema es ‘Los suelos, el origen de los alimentos’, tiene como objetivo concienciar sobre la importancia de mantener unos ecosistemas sanos y el bienestar humano, abordando los crecientes desafíos en la gestión del suelo, luchando contra su salinización, aumentando la concienciación sobre él y alentando a comprometerse a mejorar de forma proactiva la salud del suelo. Esta cita se celebra anualmente el 5 de diciembre para destacar la importancia de un suelo sano y abogar por la gestión sostenible de sus recursos.

El IRNASA-CSIC inicia en diciembre cinco nuevos proyectos de la convocatoria de Transición Ecológica

  • El Instituto coordinará uno de ellos, centrado en el ‘Diagnóstico y mitigación de la contaminación de suelos y aguas por pesticidas aplicados en viticultura’

El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) inicia este mes de diciembre cinco nuevos proyectos de investigación de dos años de duración financiados en el marco de la convocatoria de Proyectos de Transición Ecológica y Transición Digital 2021 del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Estas ayudas tienen como finalidad fomentar las actividades de I+D+i orientadas a diversos objetivos medioambientales: la mitigación del cambio climático, la adaptación al cambio climático, el uso sostenible y la protección de los recursos hídricos y marinos, la economía circular, la prevención y control de la contaminación, y la protección y recuperación de la biodiversidad y los ecosistemas.

Uno de estos proyectos, titulado ‘Diagnóstico y mitigación de la contaminación de suelos y aguas por pesticidas aplicados en viticultura’ (TED2021-129962B-C41), será coordinado por el IRNASA-CSIC, en concreto, por los investigadores María Sonia Rodríguez Cruz y Jesús María Marín Benito. En el proyecto, dotado con algo más de 400.000 euros, participan también la Universidad de Santiago de Compostela y la Estación de Viticultura y Enología de Galicia (EVEGA).

España es el país con mayor superficie vitivinícola de la Unión Europea y su productividad se controla en gran medida mediante el uso de pesticidas. Sin embargo, los residuos de pesticidas podrían transferirse al vino y contaminar las aguas superficiales y subterráneas. El objetivo general de este proyecto es evaluar la contaminación de suelos de viñedo y aguas por pesticidas y el impacto de prácticas de manejo sostenible en viticultura para reducir el uso de pesticidas y mitigar su transferencia a otros compartimentos ambientales.

Para ello, se llevará a cabo una aproximación multidisciplinar de este problema monitorizando la contaminación existente en zonas de viñedo con diferentes condiciones pedoclimáticas, representativas de las cinco Denominaciones de Origen (D.O.) de Galicia y las tres subzonas de la D.O.Ca. Rioja, y proponiendo nuevas prácticas de manejo de suelos/pesticidas para reducir el impacto de los pesticidas, manteniendo su rentabilidad y mejorando la resiliencia de los viñedos.

Variedades de maíz con doble aprovechamiento

Asimismo, los investigadores del IRNASA-CSIC Rosa Morcuende Morcuende y Juan B. Arellano Martínez participarán en otros dos proyectos, ‘Desarrollo de variedades de maíz con doble aprovechamiento en escenario de cambio climático’ (TED2021-129405B-100) y ‘Variedades autóctonas de trigo españolas: una fuente saludable de variabilidad genética para luchar contra las intolerancias al trigo y su respuesta al cambio climático’ (TED2021-129733B-100).

El primero de ellos, con un presupuesto total cercano a los 265.000 euros, está coordinado por la Misión Biológica de Galicia (MBG-CSIC) y cuenta además con la participación del Instituto de Agrobiotecnología (IdAB-CSIC). En el marco del mercado mundial de biocombustibles, los combustibles de segunda generación, que utilizan residuos de cultivos, son una alternativa prometedora. Cultivos alimentarios y forrajeros económicamente importantes, como el maíz, podrían suministrar grandes cantidades de residuos agrícolas, pero hasta ahora, los esfuerzos de mejora del maíz se han centrado predominantemente en optimizar el rendimiento del grano y poco en explotar las características útiles de la biomasa.

Las variedades con doble aprovechamiento deben ser estables en diferentes escenarios, incluyendo los de cambio climático. En este contexto, es crucial la identificación de marcadores fisiológicos y moleculares que confieran una producción más sostenible en diferentes condiciones de cultivo.

Así, el proyecto evaluará una colección de variedades locales con una amplia diversidad genética y adaptadas a las condiciones europeas para identificar variedades resilientes y con doble aprovechamiento que amplíen la estrecha base genética del cultivo de maíz. Por otro lado, perseguirá la generación de conocimientos básicos sobre la respuesta fisiológica y bioquímica del maíz a la sequía y a las altas temperaturas bajo diferentes [CO2] y sobre la capacidad de los dispositivos espectrorradiométricos para predecir la resiliencia de los cultivares a dichos estreses. Estos conocimientos ayudarán a construir modelos de predicción de la respuesta de adaptación y a diseñar programas de mejora más eficientes para la adaptación al cambio climático.

Variedades autóctonas de trigo: una fuente saludable de variabilidad genética

El segundo proyecto, que cuenta con un presupuesto de 218.000 euros, está coordinado por el Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC). La producción de trigo debe satisfacer las crecientes necesidades de una población humana cada vez mayor, considerando al mismo tiempo las inciertas condiciones climáticas y la demanda de una agricultura más sostenible. En las últimas décadas, debido a una serie de factores, se ha producido una enorme disminución de la biodiversidad. Las variedades autóctonas de trigo representan una importante fuente de variabilidad genética para liderar la transición hacia un sistema agrícola más sostenible y ecológico.

Por otro lado, el consumo de trigo está asociado a varias patologías, que han aumentado en los últimos años y afectan hasta al 12% de la población. El fin último de este proyecto es la selección de variedades de trigo con bajo contenido de compuestos relacionados con reacciones adversas al trigo, rasgos de mejora que se han ignorado en todos los programas de mejora. La hipótesis de partida es que las variedades autóctonas de trigo españolas diferirán significativamente en el número y abundancia de genes, epítopos y otros compuestos relacionados con las intolerancias, lo que permitirá identificar genotipos/genes de trigo hipoinmunogénicos.

Transición ecológica sostenible del medio rural

Por otro lado, los investigadores del IRNASA-CSIC Mariano Igual Arroyo y Ángel Valverde Portal participarán en el proyecto Efecto de la restauración de núcleos rurales abandonados sobre los servicios ecosistémicos: hacia una transición ecológica sostenible del medio rural (RENURSE)’ (TED2021-132406B-I00) coordinado por el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE).

Las áreas rurales son cruciales para el crecimiento sostenible, porque proporcionan la mayoría de los servicios ecosistémicos a todo el territorio. Los servicios ecosistémicos (SE) son aquellos beneficios directos e indirectos que un ecosistema aporta a la sociedad y que mejoran la salud, la economía y la calidad de vida de las personas.

La hipótesis principal de RENURSE es que la restauración de núcleos abandonados permite fijar población y repercute positivamente en el desarrollo económico y social sostenible de las zonas montañosas despobladas. A su vez, puede proporcionar una correcta conservación del capital natural que permita alcanzar un equilibrio entre la provisión de los distintos tipos de SE (provisión, regulación, soporte y culturales).

Gramínea-endófito-microbioma

Por último, los investigadores Iñigo Zabalgogeazcoa González y Beatriz Rodríguez Vázquez de Aldana forman parte del equipo de trabajo del proyecto ‘Gramínea-endófito-microbioma: evolución, ecología y mejora ecosistémica de pastos y cubiertas’ (TED2021-131073B-I00) coordinado por la Universidad de Zaragoza y con la participación también de la Universidad de Granada y el Joint Genome Institute (Estados Unidos).

La transición ecológica implica un uso adecuado de los recursos naturales que eviten el deterioro de nuestros biomas, su conservación y la mejora de sus servicios ecosistémicos. La rentabilización de los servicios ecosistémicos vegetales y agrícolas se fundamenta en la conservación y la fertilización del suelo, la reducción de la huella de carbono atmosférico, y la regulación natural de plagas. El mutualismo adaptativo entre simbiontes dispares es ancestral, y ha sido la causa de la adaptación de las plantas y sus simbiontes a distintas condiciones abióticas y bióticas. Las plantas se asocian con bacterias u hongos, actuando como una unidad evolutiva en el tiempo y en el espacio, el holobionte.

El proyecto plantea que el empleo de gramíneas autóctonas anuales (Brachypodium) adaptadas a condiciones de estrés ambiental que forman distintas asociaciones con microbiomas del suelo, y el de gramíneas forrajeras autóctonas perennes (Festuca) infectadas por hongos endófitos de Epichloë sintetizadores de bioinsecticidas, puede ser optimizado en la mejora de la producción de cubiertas vegetales de cultivos leñosos y en la de pastos y céspedes, contribuyendo significativamente al incremento de la rentabilización de sus servicios ecosistémicos y a la conservación de la biodiversidad local.

Una nueva vida para los residuos mineros que contienen antimonio

  • Un equipo de investigadores liderado por el IRNASA-CSIC ha conseguido encapsular residuos de antimonio en cemento, convirtiendo un producto altamente tóxico en un material apto para el relleno de minas o como agregado alternativo en materiales de construcción

Un equipo de investigadores del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC), la Universidad de Salamanca, la Universidad de Extremadura y la Universidad de Lorraine (Francia) ha publicado un estudio en la revista ‘Journal of Cleaner Production’ en el que muestran el potencial de la cementación para gestionar residuos mineros que contienen antimonio, un elemento tóxico que es considerado contaminante prioritario por la Unión Europea, debido a los importantes problemas ambientales y de salud que puede ocasionar.

El antimonio es un elemento químico de gran valor que se utiliza en la fabricación de multitud de productos, desde teléfonos móviles hasta vidrio, por lo que su producción, lejos de disminuir, irá en aumento en las próximas décadas. Pero existe una creciente preocupación por su amplia distribución en el medio ambiente. En particular, el antimonio puede alcanzar concentraciones elevadas en las zonas donde se explota, especialmente si se ha realizado una mala gestión de los residuos mineros generados.

La estibina es el mineral más importante y la principal fuente comercial de antimonio. Pero la estibina se oxida con suma facilidad y puede dar lugar a la liberación de antimonio que, por encima de ciertas concentraciones, puede contaminar suelos y aguas, causar efectos tóxicos en plantas, acumularse en ellas y transferirse a través de la cadena trófica, amenazando la salud humana y de los ecosistemas.

En la actualidad, el principal productor de antimonio a nivel mundial es China, donde en áreas mineras la ingesta humana de antimonio es aproximadamente un 50% mayor a la ingesta máxima tolerable. Esa ingesta procede de diversas vías como agua, vegetales, cereales o carne.

Tal y como detalla la investigadora del IRNASA-CSIC Esther Álvarez Ayuso, en España, las principales minas de antimonio se encuentran en Extremadura, pero ya no se explotan. “Su explotación tuvo lugar entre los años 40 y 80 del siglo pasado. No obstante, los residuos generados no se han gestionado adecuadamente y se mantienen depositados en el entorno”, precisa.

De residuos tóxicos a admisibles en vertederos

Dada esta problemática, el equipo de investigadores trata de desarrollar métodos para impedir o minimizar la dispersión de este elemento tóxico. Uno de ellos es la encapsulación mediante cemento que, si bien no es una técnica nueva, apenas se ha explorado para el tratamiento de residuos con presencia de antimonio.

“Pensamos que este método podía tener un gran potencial para el tratamiento de este tipo de residuos. Es una técnica económica y se ha aplicado ya con éxito para el tratamiento de otros elementos que presentan un comportamiento geoquímico similar. Además, permite diferentes opciones de gestión de los materiales que se generan tras el proceso de cementación”, explica Álvarez Ayuso.

De este modo, el equipo sometió los residuos en laboratorio a distintos procesos de cementación, utilizando cemento Portland e hidróxido de calcio como aglomerante, en diferentes proporciones, determinando las condiciones óptimas.

“Bajo las condiciones que hemos seleccionado en este trabajo hemos conseguido que estos residuos, que eran caracterizados como tóxicos y ni siquiera admisibles en vertederos de residuos peligrosos debido a su elevada lixiviación de antimonio, se conviertan en residuos no tóxicos y admisibles en vertederos controlados”, subraya la investigadora del IRNASA-CSIC.

Una gestión circular

Poder depositar este producto en vertederos es una opción para la gestión de estos residuos, pero no la única, ya que otro de los puntos fuertes del trabajo es que comprueba que el material resultante puede ser utilizado para el relleno de minas, ya que cumple con los valores de resistencia a la compresión requeridos. Asimismo, han observado que algunos de los residuos mineros estudiados tienen un gran potencial para ser empleados como sustitutos de agregados naturales en materiales de construcción.

“Lo que estaríamos consiguiendo es el tratamiento de los residuos, evitando la contaminación del medio ambiente y a su vez reutilizarlos, preservando los recursos naturales, lo que es muy interesante desde el punto de vista de la economía circular”, concluye Álvarez Ayuso, quien agrega que la idea del equipo es seguir avanzando en este enfoque a través de futuros proyectos.

El trabajo se enmarca en un proyecto del Programa Estatal de I+D+i Orientado a los Retos de la Sociedad titulado ‘Técnicas de estabilización/encapsulación de residuos mineros con presencia de metaloides’, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) en el que colaboran las cuatro instituciones que participan en este artículo. Esta línea de investigación también cuenta con el apoyo del proyecto “CLU-2019-05 – Unidad de Excelencia IRNASA-CSIC”, financiado por la Junta de Castilla y León y cofinanciado por la Unión Europea (FEDER “Europa impulsa nuestro crecimiento”).

Explotación minera.

El IRNASA-CSIC presenta cinco trabajos en las VII Jornadas de la Red Española de Compostaje

El Grupo de Contaminación de suelos y aguas: diagnóstico, prevención y/o remediación del IRNASA-CSIC ha participado en las VII Jornadas de la Red Española de Compostaje, celebradas en Salamanca del 5 al 7 octubre. En concreto, el Grupo ha presentado tres comunicaciones orales y dos comunicaciones en formato póster en el marco de esta reunión científica.

En la primera sesión, María José Carpio, investigadora contratada con cargo al proyecto BIOSCHAMP, expuso la comunicación oral ‘Efecto de la bioestimulación sobre la biomasa y estructura microbiana del sustrato de cobertura en el cultivo de Agaricus bisporus infectado artificialmente con Lecanicillium fungicola’. Este trabajo pertenece al proyecto EU H2020 BIOSCHAMP,  Grant Agreement No. 101000651.

En la segunda sesión, la investigadora del IRNASA-CSIC Sonia Rodríguez Cruz presentó las comunicaciones en formato poster ‘Aplicación de fungicidas en suelos de viñedo: efecto de una enmienda orgánica en la disipación de Tebuconazol y Fluopyram’ y ‘Aplicación repetida de residuos postcultivo de champiñón en suelos de viñedo: efecto en parámetrosfisicoquímicos y bioquímicos del suelo’. Ambas comunicaciones se enmarcan en el trabajo del Grupo Operativo VITIREG, Viticultura Regenerativa (EU-FEADER-MAPA-Gobierno de la Rioja).

Finalmente, en la sesión del 7 de octubre Jesús Marín Benito impartió la comunicación oral ‘Acolchado y enmiendas orgánicas del suelo: efectos sobre la adsorción-desorción de herbicidas’, un estudio desarrollado dentro del proyecto JIN-Retos Sociedad (MICIU-AEI-FEDER); mientras que Jesús Gómez Ciudad presentó la comunicación oral ‘Efecto del compost sobre el crecimiento de trigo en condiciones adversas’, un trabajo que pertenece al proyecto RESHERSOIL de la convocatoria Retos de la Sociedad (MICINN, AEI).

Red Española de Compostaje

La Red Española de Compostaje (REC) tiene como objetivo proporcionar un espacio de colaboración entre los diferentes agentes interesados en la gestión sostenible de los residuos orgánicos. Desde el año 2008, organiza bienalmente sus jornadas que suponen un punto de encuentro y debate entre los participantes en la Red, con el fin último de rentabilizar el potencial investigador español en esta área de conocimiento e impulsar la transferencia de resultados a todos los sectores.

Las VII Jornadas, organizadas por la Facultad de Ciencias Agrarias y Ambientales de la Universidad de Salamanca, han tenido como hilo conductor la relación entre el compostaje y los objetivos de desarrollo sostenible.

El IRNASA-CSIC forma parte del Proyecto “CLU-2019-05 – Unidad de Excelencia IRNASA-CSIC”, financiado por la Junta de Castilla y León y cofinanciado por la Unión Europea (FEDER “Europa impulsa nuestro crecimiento”).

Una Jornada impulsará el establecimiento de lazos comerciales entre empresas locales y británicas del sector agro

  • El IRNASA-CSIC, la Embajada Británica y la Diputación de Salamanca organizan en este evento, que se desarrollará este viernes en la Finca de Castro-Enríquez (Aldehuela de la Bóveda, Salamanca)

El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC), en colaboración con la Embajada Británica y la Diputación Provincial de Salamanca, ha organizado este viernes, 7 de octubre, una Jornada Internacional de Colaboración en el Sector Agro. En el evento participarán varias empresas británicas ligadas al sector agrario con interés en establecer lazos comerciales con Castilla y León, en conocer cooperativas de productores y empresas locales, así como las capacidades de I+D+i presentes en la región.

El fin último del evento es facilitar el contacto y el intercambio entre las empresas y entidades británicas y las locales, con el objetivo de que este primer encuentro sirva de semilla para impulsar la cooperación y que en el futuro pueda llegar a establecerse una colaboración estable.

La Jornada se iniciará con la visita a la Finca Experimental Muñovela, una finca agropecuaria propiedad del IRNASA-CSIC que presta servicio a investigadores, empresas y otras entidades para realizar proyectos de I+D+i en campo en el ámbito de las ciencias agrarias y agroambientales. 

Tras esta visita los participantes se dirigirán a la Finca Castro-Enríquez de la Diputación de Salamanca, donde serán recibidos por Julián Barrera Prieto, diputado Provincial de Agricultura; Shona Brown, responsable de Comercio Exterior para el Sector Agro de la Embajada Británica en España, y Mar Siles Lucas, directora del IRNASA-CSIC. Allí conocerán ejemplos de colaboración público-privada en el sector agro así como las capacidades del IRNASA-CSIC: sus servicios científico-técnicos y sus proyectos para el desarrollo de variedades resistentes a sequías, la interacción planta-microorganismo y el control de plagas o la mejora del rendimiento en producción vegetal.

Posteriormente, tanto la Unión Regional de Cooperativas Agrarias de Castilla y León (URCACYL) como las empresas visitantes realizarán presentaciones sobre su actividad, para dar paso a un almuerzo de trabajo y a una serie de encuentros breves entre los distintos participantes. En estos encuentros breves, que serán concertados previamente, participarán las empresas británicas, el sector castellano y leonés (representado por una veintena de empresas que cubren los sectores hortícola, cerealista, olivarero, vitivinícola, apícola y de fertilizantes), investigadores del IRNASA-CSIC y profesionales británicas en materia de innovación y comercio exterior.

En concreto participarán en los encuentros, además de la propia Shona Brown, Elizabeth Wharham, responsable del área Agri-Tech en el Departamento de Comercio Internacional del Gobierno Británico; Pat Flyn, responsable del Área Comercial de la Asociación de Empresas Hortícolas del Reino Unido, y Miriam Pacho, Responsable de Innovación en el Sector Agro en el Departamento de Innovación del Gobierno Británico.

La Jornada, que será completamente gratuita, ha sido promovida por la Unidad de Excelencia del IRNASA-CSIC en el marco de su estrategia de transferencia de conocimiento. Esta actividad forma parte del proyecto “CLU-2019-05 – Unidad de Excelencia IRNASA-CSIC”, financiado por la Junta de Castilla y León y cofinanciado por la Unión Europea (FEDER “Europa impulsa nuestro crecimiento”).

DESCARGA EL PROGRAMA DE LA JORNADA EN PDF

“Dirigir” el microbioma del suelo para obtener plantas más resistentes frente a plagas de insectos

  • El IRNASA-CSIC obtiene un proyecto en la última convocatoria de Generación de Conocimiento para desarrollar esta investigación, con una financiación de más de 130.000 euros
  • El objetivo final es reducir el uso de pesticidas químicos en la agricultura en favor de estrategias más sostenibles, como el control biológico

El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) ha obtenido un proyecto en la última convocatoria de Generación de Conocimiento del Ministerio de Ciencia e Innovación para llevar a cabo una investigación que se basa en la gestión de microbiomas del suelo para hacer que las plantas sean más resistentes frente a plagas de insectos, con una financiación de más de 130.000 euros.

Esta convocatoria de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) se enmarca en el Subprograma Estatal de Generación de Conocimiento, dentro del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2021-2023, y está cofinanciada por la Unión Europea. El objetivo es fomentar la generación y el avance significativo del conocimiento científico y la investigación de calidad contrastada y también buscar soluciones a los desafíos de la sociedad.

Uno de estos desafíos es la reducción en el uso de pesticidas químicos en la agricultura en favor de estrategias más sostenibles a nivel medioambiental y a la vez rentables para el agricultor. Tal y como explica Ainhoa Martínez Medina, investigadora principal del proyecto, el uso de pesticidas es el principal método para el control de insectos en los cultivos, pero la normativa limita su uso principalmente por los efectos nocivos que tienen sobre otros organismos que no son objetivo, así como por su falta de eficacia.

Las estrategias basadas en microorganismos se han empleado exitosamente en las últimas décadas para generar plantas con mejores características agronómicas, pero no tanto para obtener plantas resistentes a plagas de insectos pese a ser un enfoque con gran potencial. Cuando se ha trabajado en este sentido, se ha aplicado al campo de cultivo un microorganismo beneficioso o un consorcio sencillo de microorganismos, aunque sin mucho éxito.

La asombrosa diversidad taxonómica de los suelos contrasta con esta estrategia limitada. “Cuando se introduce un microorganismo o un consorcio de 2-3 microorganismos en un ambiente que no es el suyo, la estrategia no suele funcionar, ya que los microorganismos habitan en comunidades y en ellas es importante que se mantengan las interacciones”, explica la investigadora del IRNASA-CSIC.

Por ello, la comunidad científica está tendiendo ahora a trabajar con comunidades microbianas más complejas e incluso con microbiomas completos –el conjunto de microorganismos que viven en un hábitat concreto-, como es el caso del equipo liderado por Martínez Medina. “La idea del proyecto es intentar obtener o manejar microbiomas completos procedentes de espacios naturales, como la dehesa, para utilizarlos y hacer que las plantas sean más resistentes frente a plagas de insectos”, avanza.

Esta idea contrasta con las estrategias habituales en el campo, enfocadas a esterilizar suelos, lo que hace que se obtengan plantas carentes de su microbioma natural, el cual necesitan para tener un sistema inmune óptimo.

Manejar microbiomas mediante rotación de cultivos

¿Y cómo “dirigir” los microbiomas del suelo para que sean efectivos en la lucha frente a plagas de insectos? La idea del proyecto es aplicar una estrategia tradicional, como es la rotación de cultivos, para obtener microbiomas con esta capacidad.

“Tradicionalmente se ha utilizado esta estrategia para mejorar los nutrientes del suelo o para evitar determinados patógenos. Nuestro objetivo es dar una vuelta de tuerca a esta estrategia y utilizarla para generar microbiomas que, en el siguiente cultivo, proporcionen inmunidad o mejoren el sistema inmune frente al ataque de plagas. Es un concepto que procede de la Ecología que llama plant-soil-feedback: las plantas cambian el microbioma del suelo en el que crecen, y esto afecta a las siguientes plantas que crezcan en ese suelo”, explica.

Durante el proyecto se obtendrá suelo de la dehesa procedente de la Finca Experimental Muñovela, suelo con una diversidad microbiana elevada, que se ha mantenido sin ningún tipo de perturbación durante dos décadas. En ese suelo se plantarán pastos propios de la dehesa y se mantendrán durante tres meses para, posteriormente, plantar tomate y analizar su crecimiento. Después se infestará de larvas de insectos para comprobar si se ha potenciado o no su sistema inmune, y analizar a nivel molecular qué mecanismos subyacen a la respuesta de la planta frente a los insectos. “Solo entendiendo estos mecanismos moleculares podremos obtener resultados más esperables y replicar la estrategia en otros contextos”, subraya la investigadora del IRNASA-CSIC.

Los resultados finales permitirán establecer pautas útiles para los agricultores dirigidas a restaurar suelos promoviendo la diversidad propia de cada ecosistema y enfocadas hacia el control biológico. Y, en definitiva, avanzar hacia sistemas de producción de cultivos más sostenibles.

Esta línea de investigación también cuenta con el apoyo del Programa de fortalecimiento de las estructuras de investigación “Escalera de Excelencia” Ayuda a la Internacionalización de la Junta de Castilla y León, cofinanciado por la Unión Europea (FEDER, “Europa impulsa nuestro crecimiento”).

El nuevo proyecto pretende entender el papel del microbioma vegetal en la repuesta inmune de las plantas frente a plagas de insectos; con especial interés en los mecanismos moleculares por los que los microorganismos que forman parte de este microbioma estimulan las repuestas de defensa de los cultivos haciéndolos más resistente al ataque de la plagas.

El proyecto europeo LIFE Regenerate busca reavivar la dehesa mediante prácticas de agricultura regenerativa

  • El IRNASA-CSIC acoge la reunión final del proyecto, dotado con más de 2,2 millones de euros
  • Durante cinco años, el proyecto ha tratado de convertir la dehesa en un sistema sostenible desde el punto de vista económico, social y medioambiental

El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) acoge hoy la Conferencia Final del proyecto europeo LIFE Regenerate, que ha aplicado diversas técnicas y prácticas enmarcadas en la agricultura regenerativa para transformar la dehesa en un sistema sostenible desde el punto de vista económico, social y medioambiental. Así, durante cinco años, el equipo del proyecto se ha centrado en mejorar la calidad del suelo y la masa forestal, aumentar la biodiversidad, aplicar nuevas prácticas de pastoreo y reutilizar los restos de biomasa que se producen en las explotaciones de dehesa.

El proyecto LIFE Regenerate (Revitalización de sistemas agrosilvopastoriles mediterráneos multifuncionales utilizando prácticas dinámicas y rentables) tiene una dotación total de 2,2 millones de euros de los cuales 1,3 (60%) están financiados por el programa LIFE de la Comisión Europea. La iniciativa, coordinada por la Universidad de Extremadura, cuenta con otros cinco socios: el IRNASA-CSIC, la Universidad de Sassari (Cerdeña, Italia), las empresas IDForest y Volterra y la Fundación Naturaleza y Hombre.

José Luis Hernández Mulas, investigador del proyecto en el IRNASA-CSIC, detalla que la iniciativa aborda la problemática que vive actualmente la dehesa. Estos sistemas agrosilvopastoriles mediterráneos tienen una gran importancia social y económica en el sur de Europa, al fijar población rural y conservar recursos naturales, pero se encuentran en riesgo.

“Hay muchos factores que están influyendo en el decaimiento de la dehesa. Cada vez tenemos dehesas más antiguas y con menos renovación en cuanto a arbolado, con más extensión pero con menos mano de obra, también enfermedades como la seca o plagas como cerambyx que están originando que las explotaciones cada vez sean menos productivas y menos biodiversas”, precisa. A todo ello se suman los factores económicos, como el aumento de precios de los insumos y los costes energéticos, que han agravado la situación.

En este contexto, el proyecto LIFE Regenerate busca transformar el modelo actual de dehesa a través de prácticas de agricultura regenerativa, bajo la premisa de que estas importantes áreas pueden volverse autosuficientes y rentables si se realiza un uso eficiente de los recursos y se incorporan productos de valor añadido.

Para desarrollar este planteamiento, el equipo del proyecto ha puesto en marcha una serie de acciones en dos fincas demostrativas: la Finca Muñovela, propiedad del CSIC y gestionada por el IRNASA; y la Finca Caratzu, una propiedad privada situada en Oristano (Cerdeña, Italia).

En estas dos localizaciones, han ensayado técnicas como el pastoreo adaptativo multiparcela (AMP, por sus siglas en inglés). En la Finca Muñovela el equipo ha establecido pequeñas parcelas por las cuáles los animales van pasando de manera planificada. En cada una de ellas los animales permanecen 2-3 días hasta que son trasladados a la siguiente, evitando el pastoreo excesivo en un mismo área y proporcionando un tiempo de “descanso” al pasto que es clave para su regeneración.

Este tipo de pastoreo presenta diversas ventajas. Se reduce el sobrepastoreo, disminuye la dependencia de insumos externos y aumenta la rentabilidad económica, los suelos se encuentran más saludables –aumenta el almacenamiento de carbono-, mejora la producción de pastos y se suprime la maleza.

Un mayor aprovechamiento del agua

Otra de las acciones ensayadas durante el proyecto ha sido el diseño hidrológico ‘Keyline’ o de Línea Clave, una técnica de tratamiento de suelo que permite un mejor aprovechamiento del agua. Se desarrolló en Australia en los años 50 del siglo pasado y combina la captación y conservación del agua con técnicas de regeneración de la tierra. “Esta técnica se basa, primero, en realizar un diseño del terreno en función de las curvas de nivel. Se pretende elaborar un diseño de tal forma que, al pasar el arado, se tengan en cuenta las curvas de nivel para redistribuir el agua de lluvia que cae en la parcela”, explica el investigador del IRNASA-CSIC, quien añade que requiere un arado especial que ha sido adquirido con cargo al proyecto y que está sirviendo para reproducir la técnica en otras fincas de replicación.

Con esta práctica se reduce la erosión del suelo -el agua llega zonas donde no llegaría de forma natural-, se disminuye el anegamiento, aumenta la retención de agua y también de carbono y se incrementa la fertilidad del suelo, al facilitar a los microorganismos mejores condiciones de humedad, temperatura y flujo de aire sin necesidad de aportar fertilizantes químicos.

Una mejor gestión del arbolado

En cuanto a la gestión del arbolado, también en Muñovela se han realizado inoculaciones de varias especies de micorrizas, hongos del suelo que mejoran la absorción de agua y nutrientes por parte de las raíces, y que además ayudan al árbol a fortalecer sus defensas frente a organismos patógenos. Asimismo, se han regenerado árboles y también plantado nuevos ejemplares de fresno, quejigo, alcornoque, morera y majuelo, con el objetivo de diversificar los recursos forrajeros para el ganado y aumentar al mismo tiempo la biodiversidad.

Otra de las acciones del proyecto LIFE Regenerate se ha centrado en valorizar los restos de poda dentro de las explotaciones, lo que contribuye a reducir el aporte externo de forraje y crear fuentes alternativas de ingresos, por ejemplo, inoculando troncos con seta shiitake para obtener una producción comercial o generando biochar.

Finalmente, se han replicado las mejores prácticas en 20 fincas con más de 5.000 hectáreas en España, Italia y Portugal para demostrar que los modelos son efectivos.

Aunque el proyecto finaliza este mes de junio, el equipo iniciará posteriormente la fase ‘after-LIFE’, en la que seguirán avanzando en algunas líneas durante otros tres años.

El equipo del IRNASA-CSIC participante en el proyecto está compuesto por Ignacio Santa Regina, como investigador principal (IP), Álvaro Peix, Mariano Igual y el equipo de la Finca Muñovela, encabezado por Raquel Arroyo y José Luis Hernández Mulas.

Los profesionales del IRNASA-CSIC presentan más de una veintena de proyectos en desarrollo durante las I Jornadas de Excelencia Investigadora

Los días 15 y 16 de junio el Salón de Actos del IRNASA-CSIC acogió la celebración de las I Jornadas de Excelencia Investigadora, un foro de encuentro entre los profesionales del centro y puesta en común de los diferentes servicios científico-técnicos y proyectos en desarrollo actualmente.

En total, los profesionales del IRNASA-CSIC presentaron 22 proyectos y convenios en vigor sobre desarrollo sostenible de sistemas agroforestales y ganaderos, estrés abiótico, y procesos de degradación del medio ambiente y su recuperación; así como nueve servicios científico-técnicos (confocal, finca Muñovela, invernaderos y fitotrón, análisis e instrumentación, biblioteca, animalario y biología molecular), dos de ellos incipientes (colecciones y bioinformática y edición genética), que prestan servicio tanto a usuarios del propio centro como a usuarios externos (OPIs, universidades, empresas privadas, etc.).

La iniciativa, promovida por la Unidad de Excelencia del IRNASA-CSIC, tuvo como objetivo fomentar un mayor conocimiento entre los grupos de investigación del Instituto, mostrar su singularidad científica y técnica y promover el networking y la puesta en marcha de nuevas líneas de investigación y proyectos conjuntos.

En este sentido, la actividad contó con el apoyo del Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León (ICE) y la presencia de Elena Martín Espino, quien disertó con los asistentes sobre las oportunidades de financiación europeas de proyectos de I+D.

Las I Jornadas de Excelencia Investigadora se han organizado en el marco del proyecto “CLU-2019-05 Unidad de Excelencia IRNASA-CSIC”, financiado por la Junta de Castilla y León y cofinanciado por la Unión Europea (FEDER “Europa impulsa nuestro crecimiento”).

Logos de la Junta de Castilla y León y FEDER "Europa impulsa nuestro crecimiento"

Un proyecto nacional busca soluciones innovadoras para controlar enfermedades de las plantas

  • El IRNASA-CSIC forma parte del consorcio del proyecto SUPERA, que aplicará una nueva tecnología llamada ARN de interferencia para “apagar” genes específicos de microorganismos patógenos que causan graves daños en cultivos y bosques
  • La iniciativa cuenta con la financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación (MCIN) y la Unión Europea a través de fondos Next Generation

Investigadores del Grupo de Interacción Planta-Microorganismo del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) trabajan en un proyecto nacional que busca soluciones innovadoras para controlar enfermedades de las plantas, en concreto, aquellas causadas por hongos y otro tipo de microorganismos denominados oomicetos.

El proyecto, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (MCIN) y por la Unión Europea a través de los fondos Next Generation, está coordinado por Julio Javier Diez Casero, catedrático de la Universidad de Valladolid (UVa) en el Campus de Palencia, y cuenta con la participación de otras dos entidades, el centro tecnológico CARTIF y la empresa Idai Nature.

La base del proyecto es la utilización de una nueva tecnología llamada ARN de interferencia (RNAi), la cual permite “apagar” genes específicos mediante el empleo de pequeñas moléculas de doble cadena de ARN (dsRNA, por sus siglas en inglés). El objetivo es bloquear la expresión de algunos genes clave en los microorganismos patógenos para evitar que estos dañen a la planta.

En concreto, el proyecto se va a centrar en dos patógenos, el hongo Fusarium sp. y el oomiceto Phytophthora sp. El género Fusarium engloba a un grupo de hongos oportunistas ampliamente distribuidos en suelo y plantas, capaces de perjudicar gravemente a muchos tipos de cultivos, desde cereales a hortalizas, lo que produce pérdidas económicas importantes en la agricultura. Lo mismo sucede con Phytophthora, cuyas especies también son extraordinariamente dañinas para diferentes cultivos y bosques.

El principal reto tecnológico del proyecto es encontrar un “vehículo” eficaz para transportar esos dsRNA “silenciadores” de genes. Así, se probarán varios transportadores orgánicos, como liposomas artificiales y vesículas de membrana externa bacteriana, como posibles agentes de encapsulación que garanticen la durabilidad de los dsRNA en el campo, ya que el RNA se degrada con facilidad.

Los grupos de investigación de la UVa y CARTIF estudiarán y aplicarán estos transportadores y determinarán su potencial para controlar la infección de las plantas a través de las raíces o el sistema vascular, con el objetivo final de desarrollar un producto sostenible, eficaz y seguro para el manejo de enfermedades.

Evaluación del impacto ambiental

El proyecto dará un paso más con la evaluación agroecológica de los dsRNA. Así, el grupo investigador del IRNASA se encargará, finalmente, de determinar los efectos de los dsRNA en las poblaciones microbianas del suelo.

“En muchos estudios no se realizan este tipo de análisis, pero si el objetivo es llegar a comercializar el producto tiene que haber una evaluación del impacto ambiental. Queremos conocer esas implicaciones ecológicas desde el punto de vista microbiano. Si cuando se liberen los dsRNA van a tener una influencia en las poblaciones microbianas del suelo”, explica Ángel Valverde Portal, responsable del proyecto en el IRNASA-CSIC. “Las poblaciones de microorganismos del suelo cambian constantemente, el problema es que tras el uso de los dsRNA desaparezcan determinados microrganismos que realizan funciones importantes”, precisa.

Para realizar la evaluación del impacto ambiental se aplicarán enfoques bioquímicos y metagenómicos. Respecto al enfoque bioquímico, se medirán los perfiles de ácidos grasos característicos de determinados grupos microbianos para comprobar si hay un efecto y, en el caso de que lo haya, si es positivo, negativo o neutro.

En cuanto al enfoque metagenómico, permitirá realizar un estudio más detallado de los posibles cambios en las poblaciones microbianas. “Vamos a aplicar técnicas de secuenciación de última generación para investigar las poblaciones de bacterias, de hongos y de oomicetos. Esto nos permitirá ‘poner nombre’ a los microorganismos implicados”, agrega.

El proyecto ‘Sanidad vegetal sostenible mediante RNAi medioambiental para reducir el impacto de las enfermedades en la agricultura y los bosques (SUPERA)’/PLEC2021-008076, se inició a finales de 2021, tiene una duración de tres años y está dotado con cerca de 500.000 euros. Una firme apuesta por encontrar soluciones innovadoras y más sostenibles para controlar enfermedades de las plantas.