Los socios del proyecto Bioschamp, entre ellos el IRNASA-CSIC, presentan nuevos resultados en el Congreso de la ISMS celebrado en Estados Unidos

El sector del champiñón, tradicionalmente dependiente de la turba para la tierra de cobertura, está a punto de experimentar un cambio transformador con los innovadores resultados del proyecto BIOSCHAMP. Esta iniciativa internacional, en la que participan 13 socios de siete países, tiene como objetivo proporcionar un suelo de cobertura alternativo y sostenible de baja turba para la industria del champiñón, mejorando la productividad, la sostenibilidad y la rentabilidad dentro del sector europeo del champiñón. BIOSCHAMP presenta ahora dos suelos de cobertura alternativos, ambos con un 50% menos de turba.

El proyecto, en el que participan seis universidades y centros de Investigación, entre ellos el IRNASA-CSIC, tres grandes empresas y cuatro pymes, ha realizado recientemente ensayos a escala semicomercial en INAGRO (Bélgica) y CTICH (España). Estos ensayos, llevados a cabo de acuerdo con las prácticas habituales, tenían como objetivo evaluar la viabilidad de las tierras de cobertura alternativas en dos sistemas de cultivo de champiñón distintos que prevalecen en la Unión Europea.

Los resultados se presentaron en el 20º Congreso Internacional de la ISMS sobre la Ciencia y el Cultivo de Setas Comestibles y Medicinales (ISMSC), celebrado en Las Vegas (Estados Unidos), en el que se mostraron dos suelos de cobertura alternativos. Ambas soluciones, la Alternativa A de Kekkila-BVB y la Alternativa B de NewFoss “fibre bv”, se probaron basándose en resultados anteriores de BIOSCHAMP.

Los resultados de los ensayos, de los que forma parte el IRNASA-CSIC, son alentadores. Se comprobó que el rendimiento de los suelos de cobertura alternativos ensayados era comparable al de la referencia 100% turba utilizada tradicionalmente en el cultivo de champiñones. Además, un estrecho seguimiento de las técnicas de cultivo reveló que la gestión de los cultivos correspondientes era similar, lo que facilita la posible transición hacia estos materiales de cobertura alternativos.

El proyecto BIOSCHAMP supone un importante paso adelante en la promoción de la sostenibilidad en el sector del champiñón. Al demostrar con éxito la viabilidad de alternativas sostenibles a la turba para la tierra de cobertura, el proyecto allana el camino hacia un futuro respetuoso con el medio ambiente y económicamente viable para el cultivo de champiñones en Europa.

Más información sobre el proyecto BIOSCHAMP y sus resultados en el sitio web https://bioschamp.eu/

El IRNASA-CSIC, en el exclusivo grupo de organismos de investigación de Castilla y León con una ERC

El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNSA-CSIC) forma parte del excelente y reducido grupo de organismos de investigación de Castilla y León beneficiario del programa ERC de la Comisión Europea, gracias a la ERC Consolidator Grant obtenida por la investigadora Ainhoa Martínez Medina el pasado mes de noviembre. Así se ha puesto de manifiesto hoy en el encuentro mantenido por el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, con los investigadores ERC de la comunidad, al que también ha asistido la directora del IRNASA y Delegada Institucional del CSIC en Castilla y León Mar Siles Lucas.

El encuentro, celebrado en Valladolid, ha congregado a siete investigadores ERC, entre ellos Ainhoa Martínez Medina, que están desarrollando sus proyectos punteros que suman casi 17 millones de euros en la comunidad, y que servirán también para generar más actividad investigadora y empleo.

En el caso de la ERC Consolidator Grant que ha obtenido la investigadora del Grupo de Interacción Planta-Microorganismo del IRNASA, es la ayuda más prestigiosa y competitiva de la Comisión Europea, y trata de apoyar la investigación de vanguardia, seleccionando a los científicos más excelentes y a los proyectos más innovadores y originales que son sometidos a una rigurosa y exigente evaluación.

Prueba de ello es que de los 2.130 candidatos presentados a última convocatoria, el Consejo Europeo de Investigación (ERC) ha seleccionado solo a 308, lo que representa una tasa de éxito del 14%. Las ERC Consolidator Grants están dirigidas específicamente a investigadores jóvenes (menos de 12 años de experiencia postdoctoral) que se encuentran en una etapa de su carrera en la que aún pueden estar consolidando sus propios equipos de investigación.

Gracias a esta beca, Ainhoa Martínez Medina podrá incrementar su equipo de trabajo, que contará con dos investigadores postdoctorales, dos predoctorales y un técnico especializado con el objetivo de avanzar una estrategia alternativa y sostenible para el control de plagas de insectos en la agricultura: el uso de microorganismos beneficiosos para las plantas capaces de modular su sistema inmune e inducir su resistencia.

Más información: https://www.irnasa.csic.es/la-investigadora-del-irnasa-csic-ainhoa-martinez-medina-consigue-una-beca-erc-consolidator-grant-dotada-con-25-millones-de-euros/

Reunión de lanzamiento de la Conexión Trigo del CSIC coordinada por el IRNASA

La Sede Central del CSIC en Madrid ha acogido la reunión de lanzamiento de la Conexión Trigo del CSIC (WheatNet), una red multidisciplinar que tratará de impulsar la investigación científica y técnica en un cultivo estratégico, como es el trigo, que está coordinada por la investigadora del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA) Rosa Morcuende y por el Investigador del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) Francisco Barro.

Durante la sesión, inaugurada por la Vicepresidenta Adjunta de Áreas Científico-Técnicas CSIC, Elena Cartea, se ha conocido la experiencia de otras conexiones del CSIC, como la de Nanomedicina y la de Cáncer, y se han planificado las actividades para 2024, poniendo en marcha los grupos de trabajo transversales.

La Conexión Trigo está conformada por cerca de 60 investigadores procedentes de diez comunidades autónomas, pertenecientes a 14 institutos del CSIC y del INIA (Instituto Nacional de Investigación Agraria), ocho universidades y cuatro centros de investigación.

Las Conexiones son redes estratégicas colaborativas que aúnan las capacidades de grupos de investigación de varios Institutos del CSIC e incluyen la colaboración con otros entes públicos, privados y del tercer sector, estando abiertas a la participación de nuevos socios.

Más información sobre la Conexión Trigo: https://www.irnasa.csic.es/el-irnasa-coordina-la-nueva-conexion-csic-wheatnet-que-impulsara-la-investigacion-en-torno-al-cultivo-estrategico-del-trigo/

Nueva reunión en Reino Unido de la Red de colaboración constituida por Universidad de Liverpool, la Estación Experimental del Zaidín y el IRNASA

El Instituto de Infecciones, Ciencias Veterinarias y Ecológicas de la Universidad de Liverpool (Reino Unido) ha acogido del 19 al 24 de febrero una nueva reunión de la red de colaboración Towards identifying common patterns of microbe-induced plant resistance against insect pests -Hacia la identificación de patrones comunes de resistencia vegetal inducida por microbios contra plagas de insectos- constituida por la propia Universidad de Liverpool, la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) y el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC).

Este proyecto de colaboración, financiado por el Biotechnology and Biological Sciences Research Council (BBSRC) de Reino Unido, tendrá una duración de cuatro años (2022-2026) y buscará sintetizar e integrar entre los socios los datos ómicos disponibles (tanto a nivel transcriptómico como metabolómico) para probar la hipótesis de que las plantas comparten patrones mecánicos comunes de resistencia frente a plagas de insectos inducida por microbios (MIR), a través de múltiples cultivos, microbios y plagas de insectos.

Para ello está prevista la realización de diferentes reuniones de la red y el intercambio de personal investigador entre las distintas instituciones participantes a lo largo del proyecto, que cuenta con la Dra. Sharon Zytynska (Universidad de Liverpool), la Dra. María José Pozo (EEZ-CSIC) y la Dra. Ainhoa Martínez Medina (Laboratorio de Agroecología Molecular, Grupo de Interacción Planta-Microorganismo, IRNASA-CSIC) como investigadoras principales (IPs).

El IRNASA-CSIC trabaja en dos nuevos Proyectos de Generación de Conocimiento

El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) está trabajando en dos nuevos Proyectos de Generación de Conocimiento, ‘Vacuna multicomponente basada en mRNA y nanopartículas lipídicas frente a las garrapatas vectores del virus de la Peste Porcina Africana (MARNAVAC)’ y ‘Materiales compuestos a base de arcillas modificadas-óxidos metálicos como sistemas para depurar y valorizar aguas mineras con antimonio’.

El primero de ellos, MARNAVAC, coordinado por el Grupo de Parasitosis de la Ganadería y Zoonosis Parasitarias, tratará de avanzar hacia la prevención y control de la Peste Porcina Africana (PPA) y de la Fiebre Recurrente Humana (FRH), enfermedades cuyos principales vectores son Ornithodoros erraticus y Ornithodoros moubata. Para ello, propone adaptar la tecnología mRNA-LNP a los antígenos de Ornithodoros y desarrollar vacunas multiantigénicas innovadoras, más eficaces y asequibles.

El segundo proyecto lo desarrollará el Grupo de Contaminación de Suelos y Aguas y se centra en un importante problema medioambiental y de salud humana, la contaminación por antimonio. En este caso, el objetivo es establecer el comportamiento de materiales potencialmente mejorados, tales como materiales compuestos a base de arcillas modificadas y óxidos metálicos, en su uso como adsorbentes para purificar y valorizar aguas mineras contaminadas con antimonio.

Ambos proyectos han sido concedidos en la última convocatoria resuelta, correspondiente a 2022, dentro del Programa Estatal para Impulsar la Investigación Científico-Técnica y su Transferencia, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (MCIN), la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

El IRNASA-CSIC trata de descifrar el potencial anticoagulante de Fasciola hepatica para desarrollar una vacuna

  • El proyecto URANUS se centra en la fasciolosis, una enfermedad desatendida que afecta a más de 2,3 millones de personas en todo el mundo y que está causada por el gusano parasito Fasciola hepatica
  • El fin último es identificar las moléculas que utiliza el parásito para inhibir la coagulación del hospedador, que podrían ser buenas dianas para una vacuna antiparasitaria

El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) ha puesto en marcha un nuevo proyecto denominado URANUS para descifrar el potencial anticoagulante de Fasciola hepatica, el parásito causante de la fasciolosis, una enfermedad cuya importancia sanitaria está en aumento debido a su amplia distribución a nivel mundial. El objetivo del proyecto es identificar y caracterizar las moléculas que utiliza el parásito para inhibir la coagulación del hospedador y así nutrirse y sobrevivir, como posibles dianas para el desarrollo de una vacuna.

La fasciolosis es una enfermedad zoonótica –una infección que puede transmitirse entre animales y seres humanos- que causa importantes pérdidas económicas en la producción animal – afecta principalmente a especies herbívoras de gran tamaño, como vacas y ovejas- y que constituye un relevante problema de salud pública en los países en vías de desarrollo, donde se estima que afecta a más de 2,3 millones de personas según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La fasciolosis forma parte del conjunto de las denominadas enfermedades infecciosas desatendidas u olvidadas (EID) cuyo Día Mundial se celebra hoy martes, 30 de enero, con el objetivo de reflexionar sobre el sufrimiento que provocan estas enfermedades, ensalzar a las personas que trabajan para hacer frente a la carga que suponen y conseguir un mayor apoyo para su control y erradicación.

Es el caso del Laboratorio de Helmintos Parásitos de Importancia Zoonótica (ATENEA) del IRNASA-CSIC, que ha obtenido financiación con cargo a NextGenerationEU de la Convocatoria de Consolidación Investigadora del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, para generar conocimiento y explicar una parte aún desconocida de las relaciones parásito/hospedador en la fasciolosis, como paso previo a la generación de herramientas de control eficaces contra esta importante enfermedad parasitaria. El proyecto, que se desarrollará a lo largo de los dos próximos años, será coordinado por el investigador Javier González Miguel.

Interacciones continuas con la sangre del hospedador

La infección por Fasciola hepatica se produce por la ingestión de plantas acuáticas portadoras de metacercarias, la forma larvaria del parásito. Una vez ingeridas las larvas, los parásitos juveniles se liberan en el intestino delgado y siguen una compleja ruta migratoria a través del peritoneo y el tejido hepático que conduce a los parásitos hasta su localización definitiva en los conductos biliares. Durante todo este complejo ciclo de vida, F. hepatica interactúa profundamente con la sangre del hospedador.

“Las fases migratorias del parásito son responsables de hemorragias abdominales y hepáticas extensas, que pueden poner en peligro la vida del hospedador”, detalla González Miguel. También la sangre está ligada a la nutrición del parásito. “Hay pruebas de que los parásitos juveniles ingieren algo de sangre durante su migración, pero es la fase adulta de F. hepatica la que se considera hematófaga obligada. Este proceso está directamente relacionado con la anemia hemorrágica, que es el factor más importante que contribuye a la morbilidad y mortalidad del hospedador en las infecciones por F. hepatica”, precisa.

En este contexto, la hipótesis de la investigación es que F. hepatica interactúa con el sistema hemostático de su hospedador vertebrado –el conjunto de mecanismos que permite que la sangre circule de forma fluida por los vasos y que a su vez promueve la formación de coágulos cuando se produce una lesión para evitar la hemorragia-, potenciando la expresión de moléculas anticoagulantes para facilitar sus mecanismos de supervivencia, como ya se ha descrito para otros parásitos helmintos hematófagos.

“Los coágulos no dejan de ser herramientas defensivas para el hospedador y el sistema de la coagulación está íntimamente relacionado con otros sistemas defensivos, como la inmunidad innata. Además, la fase adulta de Fasciola se alimenta exclusivamente de sangre que, obviamente, tiene que estar en estado fluido para su procesamiento. Eso quiere decir que si identificamos y caracterizamos las moléculas que utiliza el parásito para inhibir la coagulación del hospedador, podrían ser buenas dianas para una vacuna antiparasitaria, ya que esta podría, por ejemplo, bloquear su capacidad para alimentarse”, explica el investigador del IRNASA.

Aunque estos estudios aún se encuentran en fase temprana, el potencial anticoagulante de estas moléculas también podría servir, en el futuro, para desarrollar nuevos tratamientos en humanos. “Las enfermedades trombóticas tienen una importancia enorme en salud humana y su tratamiento engloba muchas dificultades, por lo que la investigación relacionada con la búsqueda de nuevos anticoagulantes está siempre activa”, concluye.

El IRNASA-CSIC forma parte del proyecto “CLU-2019-05 – Unidad de Excelencia IRNASA-CSIC”, financiado por la Junta de Castilla y León y cofinanciado por la Unión Europea (FEDER “Europa impulsa nuestro crecimiento”).

Expertos en innovación agraria de Reino Unido visitan las fincas de Muñovela y Castro Enríquez para explorar vías de colaboración

  • La reunión contará con miembros de Agri-EPI, un centro tecnológico de Reino Unido que cuenta con una red de socios alrededor del mundo que trata de abordar los problemas globales de producción y suministro sostenible de alimentos

Una delegación de expertos en innovación agraria de Reino Unido visita hoy las fincas experimentales de Muñovela (perteneciente al Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca, IRNASA-CSIC) y de Castro Enríquez (Diputación de Salamanca) con el objetivo de unir capacidades y explorar vías de colaboración en los ámbitos agrario y ganadero que puedan verse beneficiados de estos laboratorios “vivos” de investigación y transferencia de conocimiento que se encuentran en la provincia de Salamanca.

La visita, impulsada por la Embajada Británica en España, ha contado con la asistencia de una veintena de especialistas procedentes de dos centros tecnológicos, Agri-EPI (Centro de Innovación en Agricultura e Ingeniería de Precisión) y CHAP (Crop health and Protection); de uno de los centros de investigación más grandes y relevantes de Reino Unido, The James Hutton Institute; del IRNASA-CSIC, y de la propia Diputación de Salamanca.

El objetivo de la reunión es presentar el potencial de las fincas experimentales para el desarrollo de proyectos de I+D en los sectores agrario y ganadero y también conocer el trabajo de los centros británicos, en especial las redes y oportunidades que ofrece Agri-EPI, con el fin de unir capacidades e impulsar la innovación de manera conjunta.

Agri-EPI es un centro tecnológico financiado por el Gobierno del Reino Unido que tiene como objetivo cerrar la brecha entre la industria y el mundo académico en el sector agroalimentario, facilitando a empresas, científicos e ingenieros convertir sus ideas en nuevos productos y servicios.

El objetivo final de este centro es generar crecimiento económico y ayudar a abordar los problemas globales de producción y suministro sostenible de alimentos, preocupaciones en las que coincide tanto con el IRNASA-CSIC como con la Diputación de Salamanca. Agri-EPI cuenta con multitud de socios alrededor del mundo, una red que engloba a productores, centros de investigación, instituciones públicas, start-ups e industria.

Con esta visita, se pondrán en común las áreas de interés de todas las entidades participantes y las líneas específicas de trabajo en las que confluyen, para la realización de ensayos en las fincas experimentales salmantinas que pueden ir dirigidos a temas como la promoción del crecimiento vegetal, nuevas variedades de cultivos y cultivos alternativos, el control de plagas, la optimización de tratamientos, abonos y enmiendas, la conservación y la salud de los suelos o ensayos con animales de gran tamaño.

Convenio de fincas experimentales

La visita de la Delegación de Reino Unido a Muñovela y Castro Enríquez se enmarca en el convenio que mantienen el IRNASA-CSIC y la Diputación de Salamanca, dentro de la creación del Campus Agroambiental de Salamanca, para aunar capacidades investigadoras, técnicas y docentes entre ambas fincas experimentales y crear sinergias que repercutan en un mayor impulso y participación en proyectos y en la realización de actividades de transferencia, formativas y de divulgación.

En este sentido, el IRNASA-CSIC y el Departamento de Business and Trade del Reino Unido en España mantienen una colaboración estrecha desde hace más de tres años, intercambiando visitas entre Reino Unido y Salamanca para el desarrollo de proyectos, formación e investigación.

Esta actividad ha sido promovida por la Unidad de Excelencia del IRNASA-CSIC en el marco de su estrategia de transferencia de conocimiento y forma parte del proyecto “CLU-2019-05 – Unidad de Excelencia IRNASA-CSIC”, financiado por la Junta de Castilla y León y cofinanciado por la Unión Europea (FEDER “Europa impulsa nuestro crecimiento”).

El IRNASA coordina la nueva ‘Conexión.CSIC WheatNet’ que impulsará la investigación en torno al cultivo estratégico del trigo

Los investigadores del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) Rosa Morcuende y del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) Francisco Barro coordinan la nueva Conexión.CSIC Trigo ‘WheatNet’, que ha sido presentada hoy en un acto celebrado en Córdoba y que ha contado con la participación de la presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Eloísa del Pino; la Vicepresidenta Adjunta de Áreas Científico-Técnicas, Elena Cartea, y el Vicepresidente de Investigación Científica y Técnica Chema Martell. El objetivo de esta nueva Conexión es impulsar la investigación científica y técnica en un cultivo estratégico para la alimentación humana como es el trigo, para abordar los desafíos a los que se enfrenta en el siglo XXI, en un contexto de cambio climático y de crecimiento exponencial de la población mundial.

Según ha explicado durante el acto de presentación Francisco Barro, el trigo “no es un cultivo cualquiera”. “Esto queda claro con las crisis alimentarias que se han producido a lo largo de la historia por caídas en las producciones de trigo debidas a factores como una excesiva dependencia exterior o unas malas cosechas”, subraya, al tiempo que destaca “lo que el trigo representa en la lucha contra la pobreza y el hambre en el mundo por sus propiedades nutricionales”. En este sentido, en la cuenca mediterránea el trigo representa un 20 por ciento de las calorías consumidas por los humanos y se estima que la demanda mundial de este cultivo aumentará un 60 por ciento en 2050.

Sin embargo, factores como “el incremento demográfico, la sobreexplotación de recursos o los conflictos armados, tienen una gran incidencia en la producción el trigo y condicionan su disponibilidad y abastecimiento”. Asimismo, la comunidad científica se enfrenta a retos complejos como tratar de “incrementar la producción y la calidad o cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, minimizando el impacto ambiental de este cultivo”.

“Para abordar estos desafíos se necesitan equipos multidisciplinares coordinados y también financiación”, ha subrayado Barros, quien ha incidido en que las Conexiones.CSIC constituyen un elemento fundamental en estos aspectos.

Las Conexiones son redes estratégicas colaborativas que aúnan las capacidades de grupos de investigación de varios Institutos del CSIC e incluyen la colaboración con otros entes públicos, privados y del tercer sector, estando abiertas a la participación de nuevos socios.

En el caso de la nueva Conexión.CSIC Trigo, está conformada en estos momentos por 60 investigadores procedentes de diez comunidades autónomas, pertenecientes a 14 institutos del CSIC y del INIA (Instituto Nacional de Investigación Agraria), ocho universidades y cuatro centros de investigación.

Entre sus objetivos, ha precisado el investigador del IAS, se encuentran crear una base de conocimientos para mejorar el rendimiento del trigo en las condiciones ambientales presentes y futuras; proponer enfoques adecuados para mejorar la calidad y el valor agregado de los productos alimenticios demandados por el consumidor final, o impulsar una red experimental de ensayos de campo en toda la geografía española.

Por otro lado, la nueva Red busca captar talento joven para impulsar las vocaciones científicas tempranas; promover iniciativas de investigación interdisciplinarias que requieran la colaboración entre grupos de investigación de diferentes campos, lo que es clave para abordar cuestiones complejas de investigación del trigo, y crear conciencia sobre la importancia de la inversión continua en la ciencia para mejorar la seguridad alimentaria.

Seis líneas de actuación

Por su parte, la investigadora del IRNASA-CSIC Rosa Morcuende ha detallado que la Conexión.CSIC Trigo se organizará en torno a seis líneas de actuación. Entre ellas se encuentra “la mejora genética del trigo utilizando tecnologías genómicas y ómicas para comprender mejor los mecanismos de adaptación del trigo a las diferentes condiciones ambientales, lo que facilitará la identificación de marcadores para la mejora del rendimiento y la calidad del trigo”.

También se trabajará en agronomía sostenible, ahondando en el uso eficiente del agua y los nutrientes, la degradación del suelo o la reducción de los microorganismos beneficiosos, problemas que están originando “cultivos más vulnerables”. Asimismo, la red de investigación profundizará en la adaptación del trigo a estreses bióticos y abióticos, tratando de desarrollar nuevas variedades “más resilientes para afrontar las condiciones ambientales, el cambio climático, plagas y enfermedades”, ha señalado la investigadora del IRNASA.

Finalmente, se estudiará la mejora de la calidad del trigo y la salud, potenciando nuevos compuestos de alto valor añadido y considerando alergias e intolerancias alimentarias; y se evaluará la percepción social del trigo y del gluten en España, así como la economía circular, revalorizando los residuos generados para producir combustibles de segunda generación.

Potenciar la colaboración científica en áreas clave

Tal y como ha destacado el Vicepresidente de Investigación Científica y Técnica del CSIC, Chema Martell, el objetivo de las Conexiones.CSIC es generar redes de colaboración científica en áreas clave, agrupando personal científico y técnico de varios institutos y centros nacionales. En la última convocatoria, publicada el pasado 17 de octubre, se aprobaron cinco nuevas conexiones de las 32 propuestas presentadas en las áreas de Biología Computacional y Bioinformática, Genoma, Geociencias para un planeta sostenible, Trigo y Fotocatálisis.

Martell ha subrayado que las Conexiones.CSIC orientan su actuación a la formulación y coordinación de programas, proyectos, propuestas y actividades conjuntas, así como a la internacionalización y especialización de sus miembros. En este sentido, ha detallado que se articulan en torno a seis líneas de actividad: colaboración, prospectiva y posicionamiento; atracción de talento; formación, divulgación y comunicación; internacionalización; movilidad e intercambios, y preparación de proyectos.

La presidenta del CSIC Eloísa del Pino ha cerrado el acto subrayando que la Conexión Trigo es “un proyecto científico abierto que refleja el interés que tiene el CSIC por hacer ciencia trascendente y que encaja en los objetivos de desarrollo sostenible”. “Los problemas a los que se enfrenta la humanidad son problemas científicos y sociales y el CSIC está involucrado en ellos”, ha concluido.

La investigadora del IRNASA-CSIC Ainhoa Martínez Medina consigue una ERC Consolidator Grant dotada con 2,5 millones de euros

  • Se trata de la ayuda más prestigiosa y competitiva de las que convoca la Comisión Europea, dirigida a los investigadores y proyectos científicos más innovadores y excelentes
  • El proyecto MIMIR avanzará en el uso de microorganismos beneficiosos para las plantas capaces de modular su sistema inmune e inducir su resistencia frente a plagas de insectos

La investigadora del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) Ainhoa Martínez Medina ha obtenido una de las ayudas más prestigiosas y competitivas de la Comisión Europea, una ERC Consolidator Grant, dotada con 2,5 millones de euros para avanzar en una estrategia alternativa y sostenible para el control de plagas de insectos en la agricultura: el uso de microorganismos beneficiosos para las plantas capaces de modular su sistema inmune e inducir su resistencia.

Las ERC Consolidator Grants tratan de apoyar la investigación de vanguardia, seleccionando a los científicos más excelentes y a los proyectos más innovadores y originales que son sometidos a una rigurosa y exigente evaluación. Prueba de ello es que de los 2.130 candidatos presentados a última convocatoria, el Consejo Europeo de Investigación (ERC) ha seleccionado solo a 308, lo que representa una tasa de éxito del 14%. En esta última convocatoria, se han concedido subvenciones por un total de 627 millones de euros dentro del programa Horizonte Europa de la UE.

“Recibir esta ayuda es el mayor reconocimiento que puede tener un investigador tanto a nivel científico como personal. Después de muchos años trabajando duro supone una gran satisfacción y te ayuda a seguir investigando con ilusión”, afirma la científica del IRNASA-CSIC, quien destaca que es “el hito más importante” de su carrera profesional y que prácticamente la mitad de la cuantía “puede destinarse a contratar personal” en su Laboratorio de Agroecología Molecular (MOLECOLAB), un aspecto fundamental para poder avanzar en la investigación en esta área.

Y es que las ERC Consolidator Grants están dirigidas específicamente a investigadores jóvenes (menos de 12 años de experiencia postdoctoral) que se encuentran en una etapa de su carrera en la que aún pueden estar consolidando sus propios equipos de investigación. Gracias a esta beca, Ainhoa Martínez Medina podrá incrementar su equipo de trabajo, que contará con dos investigadores postdoctorales, dos predoctorales y un técnico especializado.

Una estrategia sostenible para el control de plagas

Desde el inicio de su carrera, Martínez Medina se ha interesado en cómo los microbios beneficiosos inducen la inmunidad de las plantas contra sus atacantes, fenómeno conocido como resistencia vegetal inducida por microbios (MIR, por sus siglas en inglés), que se ha revelado como una estrategia sostenible de control de plagas.

Esta estrategia ha adquirido una gran relevancia en el marco del Green Deal o Pacto Verde Europeo, el conjunto de iniciativas aprobadas por la UE en 2020 para frenar el cambio climático y proteger el medio ambiente. Una de las medidas que incluye el Pacto Verde es reducir a la mitad el uso de pesticidas químicos en 2030. “No queda mucho tiempo para alcanzar este objetivo y hay que dotar de alternativas a los agricultores”, apunta la investigadora.

El uso de microorganismos para inducir una respuesta inmune en las plantas frente a plagas es una herramienta de control biológico prometedora, pero aún quedan cuestiones por resolver. “El objetivo del proyecto MIMIR es optimizar el uso de agentes microbianos para controlar plagas de insectos y que sean más eficientes, y evitar que se generen resistencias como ahora sucede con los pesticidas químicos. Queremos anticiparnos a esta situación y poder decirle al agricultor qué microorganismo o conjunto de microorganismos son los más apropiados en cada caso”, detalla.

Una respuesta “en cascada”

Los últimos trabajos de la investigadora revelan que las respuestas desencadenadas por MIR podrían «viajar» más allá de la planta e incorporarse a las comunidades asociadas a ella. Sin embargo, hasta ahora no se habían estudiado en profundidad estos efectos en los diferentes miembros de la cadena trófica, desde las plantas hasta los herbívoros, sus enemigos naturales –organismos que se alimentan de otros- y el microbioma del suelo.

De este modo, el objetivo general del proyecto MIMIR es desentrañar cómo, y en qué medida, las respuestas inmunes MIR son transformadas e incorporadas en estas comunidades asociadas a las plantas. Un conocimiento necesario para avanzar en esta herramienta de control biológico. Para ello, se utilizará un enfoque multidisciplinar que combina técnicas multiómicas –que permiten estudiar simultáneamente un gran número de moléculas implicadas en el funcionamiento de un organismo-, biología computacional, genómica funcional y experimentos en mesocosmos –experimentos que recrean un entorno natural pero a menor escala y en condiciones controladas-.

Ainhoa Martínez Medina es investigadora del Grupo de Interacción Planta-Microorganismo del IRNASA-CSIC desde 2019. Fue entonces cuando se incorporó al centro tras obtener una de las becas de Atracción de Talento del Ayuntamiento de Salamanca, una convocatoria altamente competitiva con una tasa de éxito menor al 3% en la que quedó en primer lugar. Dos años después, obtuvo un contrato Ramón y Cajal, ocupando también el primer lugar en el área de Agricultura. Desde 2023, es Científica Titular del CSIC. Previamente, desarrolló su carrera investigadora en centros españoles – Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CSIC), Estación Experimental del Zaidín (CSIC)- e internacionales -Universidad de Utrecht (Países Bajos), iDiv (Alemania)-.

El Grupo de Contaminación de Suelos, presente en el Taller Nacional EJP SOIL

Los investigadores el Grupo de Contaminación de Suelos y Aguas Sonia Rodríguez Cruz y Jesús Marín Benito han participado el lunes 20 de noviembre en el Taller Nacional EJP SOIL que se ha celebrado en Madrid. En la Sesión 2 sobre Manejo Sostenible y Biodiversidad, han presentado los proyectos EJP SOIL en los que participa el IRNASA-CSIC: EOM4SOIL e i-SoMPE.

El proyecto EOM4SOIL tiene como objetivo proponer las mejores prácticas de gestión del preprocesamiento y aplicación de materia orgánica externa (EOM) en el suelo para contribuir a la mitigación del cambio climático y mejorar la salud del suelo. En él participa, junto al IRNASA,  el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS), el Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV), el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) y el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS); siendo Sonia Rodríguez Cruz la persona responsable de los grupos CSIC-INIA.

Respecto al proyecto i-SoMPE, finalizado en marzo de 2022 con el IRNASA como único socio español, tuvo como fin último promover prácticas innovadoras de manejo del suelo (SMP) y sistemas agrícolas para mejorar los servicios de los ecosistemas a fin de minimizar las amenazas al suelo y sostener la agricultura en un contexto de cambio climático.

En ambas charlas, de siete minutos de duración, se presentaron los datos generales del proyecto, los objetivos, los resultados de las actividades realizadas y las actividades de comunicación y divulgación, así como los mensajes clave y conclusiones de cada proyecto.

El Taller Nacional EJP SOIL sirvió además para poner en contacto a los grupos del CSIC e INIA y para conocer los distintos proyectos que están llevando a cabo, así como para establecer contacto con otros grupos afines con los que pueden establecerse colaboraciones científicas.